Vicente Zito Lema habla en el funeral del Boli Lescano

Brillantes, bellas, emotivas palabras del querido Vicente Zito Lema en el homenaje a Raúl "Boli" Lescano en su velorio (10-9-2016). Transcripción y Video:


Así son las cosas. Parte de la cultura indica que cuando la angustia de la muerte nos invade (no se si estará bien o mal) pero es como una especie de que se olvidan todos los actos del mal que esa persona haya cometido en vida. Y prácticamente, esa cultura es así, todos pasamos a ser buenas personas. 
Especialmente, insisto, el muerto pasa a ser una buena persona. Pero otras veces sucede, que no es necesario que la muerte llegue con sus practicas, con sus rituales, con sus leyendas y sus verdades, allí cuando el cuerpo dice basta, es como que todo el mal desaparece y cada muerto es una persona extraordinariamente que contribuyó al bien. Dejémoslo ahí. No nos podemos meter con todas las tradiciones. 
Pero es cierto que es mucho más fantástico, que cuando toca la muerte, poder estar ahí, si es que te convoca el amor x el que murió la fraternidad x el q murió y saber que no necesitas de rituales de leyendas de filosofía ni de religiones porque el tipo que nos esta diciendo adiós es un tipo integro de verdad. 
Y eso sucede con el Boli. No hay que macanear. No hace falta que la muerte limpie las responsabilidades, perdone los pecados sociales, los religiosos. Nada de eso. El Boli es un buen tipo. Todos los que lo conocimos sabemos que es así. 
Y cuando decimos eso no estamos diciendo cualquier cosa. Pero un buen tipo en que? Un buen tipo en lo profundo y en los lugares y lo sabemos, donde la cosa no es simple. Por que ser un buen tipo en una cárcel es una cosa difícil. 
Gramsci dirá que en la cárcel todos se ponen mejor persona. Nosotros sabemos que no es así. Que donde suceden las cosas jodidas no siempre las buenas personas se vuelven mejores personas ni los que eran unos hijo de putas se transforman en buenas personas. 
Yo le pido al Boli, y me parece bien que Fernando esté ahí sentado, emocionado, porque ya he perdido la cantidad de veces que los he visto a vos y al Boli juntos cuando los visité en la cárcel, donde estaban los dos juntos, como dos insustituibles compañeros de la vida. 
Tengo recuerdos del Boli de las viejas épocas, de las épocas no tan viejas, y de éstas épocas. Y nadie que lo haya conocido, que haya militado con el en ese campo tan ancho de la Revolución del cual nadie es dueño, ni tiene todas las consignas ni todas las respuestas, porque las preguntas para cambiar el mundo son muy complejas, son difíciles, y las vamos construyéndolas a borbotones, con avances, con retrocesos, con peleas, con amores, dificultades. Y siempre con alguna buena gente, que estuvo en todas, y en todas dejo huellas, en todas abrió los brazos al compañero especifico con el que militaba en ese momento y no convirtió al compañero con el que milito quizás ayer en enemigo, ni al que esta en otro espacio político en alguien que se volvía opuesto a destruir. No se si esto esta bien o mal. 
Quizás haya alguno que se crea dueño de todas las verdades. A mi me viene bien la conducta que tuvo Boli. Lo que creyó en el hoy y aquí de cada día de su vida lo defendió con dignidad, con coraje, sin echar mierda al otro, tratando siempre de construir. 
Y eso se sabe porque los que nos conocemos entre todos que no estoy macaneando nada. No estoy limpiando ninguna suciedad, tampoco haría falta porque no soy nadie para limpiar ninguna suciedad. Todos sabemos quien era el Boli. Un tipo noble. Un tipo que mereció estar en la vida. 
Y el campo de la revolución que es extenso, muy extenso, que cambia con las épocas, con las generaciones, con los caminos, necesita de los tipos que han estado quizás en muchas. Algunos pueden estar toda la vida en un camino. Y se puede decir del Boli que estuvo aquí y allá. ¿Donde estuvo el Boli? Estuvo donde el creyó que necesario estar. Donde el creyó que coherentemente por ahí se podía avanzar. Y creyó que por el ERP se podía avanzar y avanzó. Y los compañeros del ERP saben que fue un tipo digno, orgánico, fraternal, con coraje. Y coraje no es solo tirar tiros. Coraje es enfrentar a la vida de frente de acuerdo a las circunstancias y a lo que marque el espíritu de cada época, en el camino que marque la época. 
Allí donde fue el Boli todos saben el creyó en ese momento que ese era el camino, y lo hizo con dignidad y los compañeros con los que se cruzo en ese momento de su vida saben que era un tipo noble, fraternal, abnegado, que se entregaba. Y los compañeros de las otras épocas que trabajaron con el que militaron con el, también dan fe que nunca se quebró, que siempre miro con amor al compañero y sin odio al que por ese momento quizás no estaba compartiendo los caminos. 
No siento una tristeza que me destruya. Yo ya a esta altura del partido con la muerte no me hago tanto problema. Los problemas están en la vida. Y es a la vida a la que hay que enfrentar. 
Y el amor hacia la Revolución y el amor concreto a los compañeros aunque no sea exactamente el mismo camino es lo mejor que nos deja el Boli. 
Así que como a mi edad no es bueno andas emocionándose mucho...SUERTE BOLI! Andá a saber donde carajo nos vemos. Hasta siempre.